Es un hecho, el mundo es finito, como lo son sus recursos.
Partiendo de una obviedad voy a poner cuatro notas sobre la ambientalización de la contratación pública, a raíz de un curso de 10 horas que hice la semana pasada.
Mi formación y experiencia en este mundo de la contratación ha sido siempre más como gestor (o un intento de serlo) más que como jurista (de lo que me alejo tanto como me permite la ley), pero en la crítica al curso, la parte jurídica, fue de largo mucho menos aburrida y pesada que la parte específica del curso.
Para el que no lo sepa la ambientalización de la contratación pública es el próximo horizonte que nos espera en la próxima directiva comunitaria. Parece ser que hay que contratar barato y limpio, o por lo menos no comprar sucio o agresivo con el medio ambiente. Cosa que viendo la obviedad de la primera frase, me parece loable. Pero malpensando un poco, no será el objetivo ponerle una barrera a todo lo que viene a del otro lado del mundo, para proteger a las empresas europeas, muchas de las cuales seguro que tienen joint ventures (que palabro más moderno) en tierras chinas para poder seguir manteniendo esos márgenes de beneficios que tanto anhelan los ejecutivos.